jueves, 13 de enero de 2011

Leer a Lacan - Presentación


Un recorrido por los textos fundamentales.

Es por todos conocido que, al menos en  Argentina,  la gran mayoría de los psicoanalistas hemos leído y releído, asidua y rigurosamente, las denominadas Obras Completas de Sigmund Freud. Podemos citar de memoria fragmentos enteros de sus numerosos ensayos, ubicando el año, el contexto, los interlocutores a quienes Freud se dirigía, etc.

 Pero paralelamente se ha ido produciendo un fenómeno bastante curioso,  particularmente en los diversos ámbitos de formación que compartimos los analistas que nos vinculamos a las enseñanzas de Jacques Lacan: al tiempo que nos hacemos representar por el término “lacanianos”, se verifica que no hay un trabajo de lectura de igual magnitud sobre los seminarios y los escritos que con los textos freudianos. Más bien lo que se  ha ido produciendo es la sustitución de la lectura directa de Lacan, por la de comentaristas de Lacan.

Este ya habitual cuadro de situación no tendría porque suponer, a priori, ninguna desventaja evidente para la formación de los colegas que se inician en la lectura de un autor tan críptico como Lacan, de no haberse transformado en la única lectura.
Lo esperable de la función del comentarista, grosso modo, es que oficie de puente, imperceptible y neutral, entre el lector neófito y el autor, incentivando la lectura paralela y progresiva de la obra original. Sin embargo, no solamente los psicoanalistas en formación no  logran producir el paso  a la lectura directa, sino que tampoco se observa  que haya, por parte de los comentaristas, un posicionamiento acorde a la función, sino que más bien hay un apropiarse del mensaje por parte del mensajero.
Se producen, entonces- como risueñas paradojas rusellienas- psicoanalistas que se dicen lacanianos y que no leen a Lacan.
Se repiten frases huecas, inconexas, fuera de contexto, pero que nadie interroga ni mucho menos exige su articulación con el resto de los conceptos.
Tal vez esto se encuentre favorecido por el hecho de que la teoría psicoanalítica, por la textura misma del asunto que trata, no constituye un sistema acabado, por lo que proliferan las instituciones que se asumen como legítimas herederas de la doctrina, en un gesto más propio de religiones fundamentalistas que de un discurso que se articule a la ciencia.
El psicoanálisis, una vez más, se ve reducido a una religión- de las peores, por otra parte.

Se trata, entonces, de leer a Lacan.

El objetivo mínimo de esta página es invitar a todo aquel que esté interesado en iniciarse o continuar con la lectura de los textos de Jacques Lacan, a recorrer escritos y seminarios en los que se desarrollen conceptos fundamentales del psicoanálisis. El objetivo de máxima es propiciar un posicionamiento de psicoanalizante frente al texto lacaniano- situado por el propio Lacan en la primera versión de la Proposición de octubre de 1967 como el requerido para la formación de los psicoanalistas-, que lejos de cerrar significaciones y sentidos, posibilite la articulación e investigación sobre los diferentes conceptos del psicoanálisis. 

Por eso, para comenzar, vamos  a tomar el escrito “Posición del Inconsciente” en el que Lacan desarrolla con precisión su concepción del Inconsciente y la constitución subjetiva, conceptos fundamentales del psicoanálisis que no modificará con el correr de los sucesivos desarrollos.